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A Pilar
del Castillo
Con
el sistema educativo actual o LOGSE, se ha llegado a tal degradación
en la educación secundaria española que resulta necesaria una
reforma sustancial.
Raimundo
Montero, profesor
de Filosofía
Las
diversas propuestas de la ministra de Educación son realmente
sensatas y no utópicas; sin embargo, quisiera manifestar los
siguientes matices: 1.- El problema más grave de la situación
actual es la falta de autoridad del profesor dentro del aula.
En España hemos pasado alegremente del profesor dictador del
período del régimen de Franco al profesor pelele de la época
de la LOGSE de los socialistas. La situación es tan absurda
que me voy a servir de un caso representativo, ciento de veces
comentado entre docentes: en un curso de 1º de Bachillerato
LOGSE de 30 alumnos, hay 10 que no disponen de suficientes capacidades
a fin de cursar esos estudios, pero no molestan ni a sus compañeros
ni a sus profesores; nos encontramos con 15 que poseen nivel
y ganas de estudiar, mas el ambiente del aula se lo impide;
y, por último, los cinco restantes no paran de chillar en clase,
incordiar y no permiten que se imparta casi nunca clase. Pues
bien, como los profesores no tienen la facultad de expulsar
del aula a los cinco alborotadores, sólo se puede impartir la
docencia con regularidad y eficiencia los tres últimos meses
del curso, porque esos cinco supuestos estudiantes; como es
habitual, hartos ya de esa juerga diaria en horario lectivo,
optan autónomamente por no volver a pisar el instituto. Para
que no suceda más esa anormalidad, si un alumno impide la docencia,
su profesor ha de tener la autoridad de expulsarlo al profesor
de guardia y que éste atienda a los revoltosos en una sala aparte.
Por supuesto, no se trata de quitarse el profesor trabajo o
alumnos de encima; pues cuando él esté de guardia igualmente
le tocará atender a los revoltosos, y los más recalcitrantes
de éstos deberían ser expulsados del centro y de manera preventiva
por el director del instituto. 2.- Parece acertadísimo los distintos
itinerarios que se plantean; ahora bien, no habría que esperarse
a 3º de la ESO sino ya en 1º de la ESO; pues a los 12 años los
alumnos ya son suficientemente distintos, con capacidades muy
diversas y motivaciones dispares como para atenderlos a todos
juntos. Mantener estudiantes juntos y tan distintos en la misma
aula es como mezclar a la afición de Barça y del Real Madrid
en un estadio; o sea, una bomba. Por otro lado, los diversos
itinerarios no segregan a nadie, ya que son los mismos alumnos,
por su capacidad y esfuerzo individual, los que se colocan en
un itinerario u otro; es decir, los itinerarios se debieran
componer de manera objetiva, ateniéndonos a las calificaciones
y a las motivaciones de los estudiantes. 3.- Es lamentable que
la LOGSE haya permitido la creación de asignaturas optativas
superfluas, -“marías” en jerga educativa-, en detrimento de
las troncales, como es el caso de Historia de la Filosofía.
Sobre la asignatura Historia de la Filosofía, el Ministerio
de Educación dispuso que se impartiría obligatoriamente en el
curso 2002-2003 en 2º de Bachillerato y con la denominación
de Filosofía II. Eso sería lo deseable, ¿por qué no cumple el
PP lo prometido y la implanta en el curso 2002-2003? 4.- Sobre
los temarios a impartir en cada asignatura deberían ser tan
amplios y bien elaborados como en el antiguo BUP, y no darse
más este hecho vergonzoso que paso a comentarles: en la provincia
de Valencia de los 8 ó 9 filósofos que se han de impartir en
Historia de la Filosofía solo se estudian 3, en Alicante, 4.
¿Por qué no se aprenden en toda España los 8 ó 9 esenciales,
los más relevantes en la historia de la humanidad? Para que
esta situación vergonzante no pase más, los temarios deben confeccionarlos
de manera eficaz y objetiva el Ministerio de Educación para
toda España; pues lo que he denunciado sucede por desgracia
también en otras asignaturas. 5.- Se ha de implantar una prueba
de reválida a quienes acaben el bachillerato y otras medidas
parecidas tendentes a dignificarlo, que no sea una superflua
prolongación de la ESO, sino un bachillerato digno de tal nombre.
Se ha llegado a tal malestar en la educación secundaria española,
que el Gobierno actual del PP, quizá los votos que podría perder
por su actitud tan sumisa por lo incondicional de su apoyo a
EEUU –lo mismo cuando bombardea que cuando deja de bombardear-
y por su falta de sensibilidad ecológica, probablemente los
gane en las próximas elecciones generales, siempre y cuando
lleve a cabo la reforma educativa prometida, y esto a causa
de una sencilla razón: se precisa cambiar a fondo el sistema
educativo actual, pues no se puede aguantar por más tiempo tanta
desidia, ineficacia e indisciplina.
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a Raimundo Montero
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