El aumento de la violencia juvenil

Raimundo Montero

Es tan preocupante que un año escolar tras otro vaya aumentando la violencia juvenil en los colegios e institutos de la Comunidad Valenciana que la Consellería de Educación prepara un estudio coordinado por Eduardo Nagore para intentar erradicar, en la manera de lo posible, tales comportamientos que perturban la eficacia de la labor docente. A mi parecer, basado en la experiencia docente en varias poblaciones de Castellón y de Alicante como en otras observaciones, el incremento de esas conductas delictivas se debe a estos factores: l.- En los últimos cincuenta años en España, hemos pasado de una familia de corte patriarcal y autoritaria a la actual exageradamente permisiva, en la cual ahora los papeles se han invertido y parece que últimamente quienes mandan en el seno de las familias son más los hijos que los padres. Si bien el tipo de despotismo paterno anterior era abusivo y excesivamente violento, actualmente tampoco resulta muy edificante que todo gire alrededor de los hijos y que, en innumerables casos, tengan esclavizados a los padres. Lógicamente, se tendría que llegar a un justo término medio, como diría Aristóteles, que equilibrase la buena marcha del seno familiar. 2.- La juventud española de finales del siglo veinte se halla en un medio democrático y tolerante y confunde, habitualmente, la libertad con el libertinaje, sin advertir que la libertad democrática se ha de disfrutar pero sin alterar el libre albedrío de los demás, ya sean padres, profesores, alumnos, etc. Evidentemente, hay jóvenes de toda condición, pese a que, por desgracia, también abunda el estereotipo que acabo de reseñar. 3.- Los poderes públicos debieran de ejercer de tutores de los adolescentes, en la línea de no permitir que las diversas cadenas de televisión, especialmente TELE 5 Y ANTENA 3, se lucren con innumerables películas tan gratuitas como nocivas, de temas siempre violentos o sexuales, que tanto perjudican a los adolescentes. Este aspecto lo he advertido al notar que la mayoría de las conversaciones de mis alumnos versan acerca de la violencia, el sexo y el fútbol. 4.- El actual sistema educativo de la LOGSE también incide en la acentuación de la violencia escolar; puesto que al ser obligatoria la enseñanza de los 14 a los 16 años, en los institutos en los que los alumnos de 3º y 4º de la ESO si mayoritariamente no quieren estudiar por falta de ganas o de capacidad intelectual, al verse en el aula obligados a permanecer a la fuerza durante dos años crea un malestar que repercute en comportamientos violentos contra los profesores, compañeros y padres. La solución sería hacer un examen de ingreso para poder cursar estudios secundarios y quien no lo desee o no dé el nivel que asistiese a un tipo de formación profesional menos teórica, más práctica y lúdica que atienda a sus intereses y aptitudes, ya que cuando ellos se encuentren a gusto dejarán de molestar a los demás. Asimismo, es injusto que ese tipo de alumno permanezca, en la enseñanza secundaria y el bachillerato, al lado de sus compañeros que desean estudiar, incordiándoles y no permitiendo que trabajen como quisieran en el aula. 5.- Igualmente, pienso que se habría de controlar los robos efectuados en los recintos escolares con el fin de pagar a los camellos que libremente actúan por las inmediaciones de los colegios e institutos. Lo primero con una disciplina más efectiva en los centros; lo de los camellos no se puede conseguir sin la debida ayuda policial. 6.- Tampoco resulta muy edificante que siempre al lado de los colegios e institutos prodiguen varios bares y recreativos, poniéndoselo muy fácil a quien quiere fugarse las clases. Ya sé que cada cual abre su establecimiento donde le conviene, sin embargo, los poderes públicos algo podrían hacer para que no se efectuase con tal desmedido descaro. De cualquier manera, es digno de elogio que la Conselleria de Educación haya tomado cartas en el asunto y, por lo menos, haya mandado un estudio sobre este tema tan preocupante. No obstante, considero que no se solucionará si no se incide en la debida autoridad paterna y materna, en la de los profesores y en que el menor no logre realizar cualquier atropello con la excusa de ser menor de edad, ya que esta circunstancia no implica necesariamente ser delincuente; puesto que si cada vez los padres infunden menor respeto en sus hijos, los profesores son poco valorados y es difícil y costoso expulsar a un alumno gamberro de un centro escolar y encima el ordenamiento legal es muy permisivo con los adolescentes, entonces, ¿cómo se podrá atajar la violencia escolar? En fin, esperemos que entre todos aportemos soluciones a tan grave problema con el fin de no llegar nunca a una violencia en las aulas similar a la que se padece en Estados Unidos u otros países de nuestro entorno. Aún estamos a tiempo, no lo dejemos para mañana, pues mañana, en este asunto, será demasiado tarde.

 

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