El despilfarro energético

Es lamentable la sinrazón y la falta de sensibilidad ecológica de gran parte de quienes residimos en Alicante y los pueblos de los alrededores.

Raimundo Montero

El despropósito llega a límites irracionales, ya que, en vez de disfrutar de una temperatura apacible -por algo se denomina a Alicante "La casa de la primavera"-, muchos de nosotros estamos dilapidando la energía y contaminando torpemente el entorno. No obstante, como quiera que es deseable mejorar y adoptar un comportamiento más ecológico, tal como nos aventajan mayoritariamente los holandeses u otros europeos del norte, a la par que describo el problema, aporto una posible solución. Se está generalizando por Alicante un tipo de mentalidad conservadora, de niños bien o gente de altos vuelos, que pretende invertir el orden de la naturaleza; o sea, pasar frío en verano y calor en invierno. Con lo cual, lejos de beneficiarse del suave clima mediterráneo (tal como siguen haciendo las personas sencillas o de clase baja, que apenas utilizan la calefacción en invierno en Alicante, dado que casi nunca hace frío o se baja de los 15 grados), utilizan arbitrariamente la calefacción o la refrigeración; por lo cual, se achicharran en invierno y se hielan en verano. Paso a enumerar, por mor de la claridad, algunas de esas sinrazones que tanto provocan el temido efecto invernadero: 1.- En el Teatro Principal de Alicante ponen la calefacción, de otoño hasta casi el final de la primavera, aunque la temperatura de la calle sea de 18º ó 20º, con lo cual se pasa bastante mal si no vas preparado para ese desatino. Yo le he preguntado a una señora, que va semanalmente al teatro aludido, cómo soporta sus altas temperaturas: "Voy con un abrigo -me contestó- que me quito al entrar, debajo con ropa de verano y con un abanico dentro del bolso". Me parece sensata su forma de protegerse de la calefacción de ese establecimiento; sin embargo, parece más razonable que enchufen el calor sólo los días contados de invierno que se precisen en el caluroso Alicante. Lo mismo ocurre en muchas cafeterías, en las que sus camareros van en mangas de camisa a fin de aguantar el calor en invierno y con parecidas prendas de vestir en verano para lograr soportar la refrigeración. Si la solución es tan sencilla como moderar, apagar de vez en cuando la calefacción, la refrigeración o no enchufarlas, ¿por qué en trenes, autobuses, bares, teatros, cines, colegios e institutos, etc., nos provocan esas incomodidades, cuando, a la postre, se ha de pagar las elevadas facturas a Iberdrola y contribuir nefastamente al calentamiento del planeta? 2.-Otro dislate ecológico consiste en comprarse grandes coches si mayoritariamente se utilizan por Alicante ciudad. Sería más funcional el servirse de utilitarios, más pequeños, que se aparcan más fácilmente y en menor tiempo. Sin embargo, además mucha gente pretende estacionar el automóvil en el centro de Alicante, lo cual lo ha congestionado de una manera bastante brutal. No se entiende esa costumbre tan malsana, puesto que si se coge el autobús, se va paseando, en bicicleta o se estaciona el vehículo a un kilómetro o dos del Ayuntamiento, se evitan problemas y hasta se llega antes al centro de la ciudad, sin tener que estar buscando aparcamiento media hora o más, con un ahorro considerable de gasolina y sin necesidad de enriquecer absurdamente a las multinacionales petroleras. 3.- En lo referente a la vegetación, demasiados individuos no plantan o conservan los árboles o la flora que están mejor adaptadas a las altas temperaturas de Alicante y a la constante falta de pluviosidad. No se desperdiciaría agua ni tiempo si se repoblase con algarrobos, olivos, falsas pimientas y mimosas, tan resistentes a las sequías, en vez de árboles que precisan más cuidados y mayor índice de pluviosidad. Aún me parece más despilfarrador del agua, tan escasa por esta zona, la actitud de quienes se empeñan en disponer de césped alrededor de sus chales o casas de campo, por ser algo contranatural en esta zona de secano y porque sólo se puede mantener malgastando grandes cantidades de agua y un esfuerzo enorme en tratar de invertir el orden de la naturaleza; ya que igual que crece en el norte de España de manera natural, aquí nace de igual manera el romero, el tomillo, la grama; mas nunca el césped que se desarrolla en superficies terrestres donde llueve entre diez a veinte veces más que en Alicante. Sería conveniente, en fin, que se generalizase el uso de la bicicleta, como sucede en Holanda, Alemania, etc., y otros hábitos menos contaminantes que los aludidos; pues considero que debemos tratar de situarnos entre los pueblos más avanzados ecológicamente de Europa y, de ningún modo, encontrarnos resignadamente entre los más rezagados.

 

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