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Ahora que sus responsables
tienen sobre la conciencia la muerte de dos españoles- los reporteros
Julio Anguita Parrado y José Couso, España tiene nuevas
razones de luchar contre esa guerra del petróleo que cubre el
país de ignominia. Desde la cúpula del Partido Popular se habla
de traición porque, copiando a los ingleses que dimiten uno
tras otro para hacer entender a Blair que va por un camino equivocado,
los cargos públicos del PP empiezan a dimitir también; craso
error; la traición, comportamiento del que engaña a los que
han depositado en él su confianza, sería, en caso de existir,
el de un gobierno que aprovecharía una mayoría absoluta obtenida
democráticamente para actuar en contra de la opinión del pueblo
que le ha elegido. Que un gobierno actúe en contra de la inmensa
mayoría de la población tiene otros nombres que traen a la memoria
épocas siniestras de la historia; en el DRAE, encontramos con
esta definición las palabras "despotismo", "dictadura" y "tiranía"
por ejemplo, pero esto es otra historia y estos ediles virtuosos
que dimiten lo hacen justamente para no seguir engañando al
91% de los electores que están en contra de la guerra con Irak
y que, justamente para seguir viviendo en paz, han depositado
en ellos su confianza. Lo de los tiranos es especialidad americana
y Estados Unidos siempre los ha fabrica y colocado para poder
pasar luego por el salvador; si nos fijamos en la lista de los
que conoció el mundo durante los últimos cincuenta años, podemos
comprobar que todos, sin excepción, fueron "made in USA"; Batista
fue ejemplo de ello en Cuba, Duvalier en Haití, Pinochet en
Chile, Pérez Jiménez en Venezuela y Somoza en Nicaragua; en
cuanto a Sadam Hussein, Washington le respaldó durante años
y Donald Rumfeld, el actual Ministro de defensa americano, fue
enviado a Bagdad en 1982 con el fin de apoyar Irak en su guerra
con Irán. Ahora se sabe que Bush prepara la entronización de
Nizar al-Khazraji, el hombre que supervisó en 1988 la utilización
de armas químicas contra los kurdos y que Dinamarca estaba a
punto de juzgar como criminal de guerra cuando los servicios
secretos americanos se lo llevaron para ponerlo en reserva y
instalarlo ahora como tirano de turno, condenándonos a mirar
una vez más la historia que se repite. Nadie en el mundo entiende
la postura del gobierno español; No es comprensible que Aznar
no quiera entender que su país tiene más que ganar siendo motor
de Europa que remolque de Washington; nos habla de una conspiración
para echar al PP de la normalidad democrática cuando son ellos
que se han echado solos haciendo caso omiso de la opinión del
91% de los españoles y concretando, en virtuosos siervos de
Bush, la colonización ilegal de Irak. Lo malo es que el hueso
iraquí parece ser más duro que lo que pensaba Bush y amenaza
con trasformarse en su Vietnam particular, haciendo que sus
fieles vasallos Blair y Aznar se ven en situación delicada y
no saben ya a qué santo arrimarse. Arrogándose el derecho de
declarar unilateralmente la guerra a Irak, Bush, Blair y Aznar
han hecho regresar el mundo entero al tiempo de las guerras
imperiales. El argumento de Bush durante su discurso del pasado
17 de marzo, con su ultimátum a Sadam Hussein, fue de los más
claros; "Estados Unidos dispone de la autoridad soberana de
hacer uso de la fuerza para asegurar su seguridad, sean o no
de acuerdo el resto del mundo y la difunta ONU". No pretendió
que Irak era una amenaza en la actualidad; sólo dijo que "podría
serlo de aquí a cinco años". A lo mejor, era verdad; pero si
atacar a un enemigo cuyas tropas se están congregando a tus
fronteras es una cosa, atacarlo porque se sospecha que tiene
armas que podrían, dentro de cinco años, presentar una amenaza,
es otra. Lo que afirman Bush, Blair y Aznar, no es nada menos
que tienen el derecho de aniquilar cualquier país que podría
presentar un peligro en el futuro como de evaluar este riesgo
y responderle a su antojo. Nos dejan entender que, como en el
pasado salvaje, la fuerza es la única ley, al margen de la opinión
de los demás y de los acuerdos firmados. Al contemplar el poder
que revindica Bush sin encontrar oposición significativa a escala
planetaria, vemos que encarna ahora el dictador mundial que,
como los del pasado, pretende organizar a su gusto el futuro
del planeta. No es nada nuevo; ya, en 1898, Washington invocaba
razones altruistas para "liberar" a Cuba del yugo colonialista
español y conocemos el resto de la historia. Luego, decenas
de países han fueron pisados por soldados americanos que, saliendo
de uno de los últimos bastiones de la pena de muerte, iban a
derrocar gobiernos hostiles con el pretexto de defender los
derechos humanos y instaurar la democracia; Irán en 1953, Guatemala
en 1954, el Congo en el 60 y Cuba en el 61, la Republica dominicana
en el 65 y Chile en 1973,Granada en 1983, Filipinas en 1985,
fallan con Kadhafi en 1986, invasión de Panamá en 1989, Somalia
en 1992, Haití en el 94, Yugoslavia en el 99 y Afganistán en
2001. Ahora, les queda para "arreglar", justo después de Irak,
Corea, Pakistán, Palestina, China y, porqué no, Europa, con
su molesta moneda única que ha destronado ya el dólar. Como
nos comenta Miguel Ángel Abstenier en "El País", el discurso
de Bush ha sido el de siempre, el de todos los dictadores, siendo
el afán de dominación y el altruismo los mismos motivos y excusa
que por el pasado y la guerra preventiva igual que las otras,
con sus "bombardeos humanitarios" y su reconstrucción estudiada
y encargada de antemano a empresas amigas que pasan comisión.
Bush no está para dar lecciones de humanidad a nadie y cuando
dice, por ejemplo, que Irak debe tratar a los prisioneros de
guerra de acuerdo con la convención de Ginebra, se refiere sin
duda a cómo lo hace EE UU con los suyos en Guantánamo. Lo peligroso
es que la conducta incomprensible del trío Bush-Blair-Aznar
está fabricando por millares extremistas cuyos objetivos prioritarios
están ya designados; son los países de Bush, Blair y Aznar y,
a partir de ahora, las campañas terroristas de ETA parecerán
bromas al lado de lo que se nos viene encima por culpa de un
gobierno que el señor Rodríguez Zapatero califica, con razón,
de irresponsable. A parte de este "ligero inconveniente", podemos
temer ya lo que nos promete la etapa post-Sadam, cuando EE UU
querrá controlar los pozos de petróleo iraquíes, incluyendo
los que explotan actualmente compañías rusas; ¿Qué hará entonces
el Kremlin; mirar calladito? Está claro que esta amistad peligrosa
con "Bush el conquistador" le pasara factura al PP y los electores
se encargaran de hacer que esta factura se cobre con intereses.
Dice Aznar, y tiene razón, que cada uno debe asumir sus responsabilidades
y los electores, aplicando este principio, harán que desaparezca
del mapa político el partido que hizo de España el cómplice
mundialmente odiado de una guerra ilegal y criminal. Cómo confiar
en los que te dicen que el aborto es un crimen pero aceptan
sin escrúpulo el asesinato de niños, mujeres y ancianos por
un puñado de barriles de petróleo. De la misma manera que en
países como Francia y Alemania, se ha decretado y se aplica
desde el pueblo el boicot a los productos venidos de EE UU,
desde refrescos y hamburguesas hasta coches y programas informáticos,
España debe decir "no" también a la hipocresía y boicotear estos
supuestos representantes del pueblo que no quieren hacerle caso.
En una cosa tiene razón el señor Aznar; hay que actuar democráticamente
y no tiene que haber, para el PP, ni amenazas, ni insultos,
ni agresiones, ni huevos, ni piedras, ni bombas; pero tampoco
votos; ni un solo voto para que vean que la opinión publica
cuenta y que si más del 90% de los españoles están en contra
de su absurda posición, es que algo falla en su política. Por
si fuera necesario, la prueba está en estas dimisiones en el
seno del PP. ...Aunque, pensándolo bien, estas dimisiones pueden
hacer parte de una nueva estrategia electoral del Partido Popular
que, al verse acorralado, intenta fomentar la recuperación de
estos escaños virtualmente perdidos con supuestos tránsfugos
que regresarán al rango después de las elecciones: "Piensa mal
y acertara" dice el refrán.
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